En un movimiento que ha generado controversia y preocupación, la administración del presidente Donald Trump está considerando negar visas a aquellos que tengan sobrepeso, edad avanzada o padecimientos crónicos. Un memorándum interno del Departamento de Estado, enviado a sus embajadas y consulados, pide a los funcionarios de visas que evalúen si los solicitantes podrían convertirse …
Estados Unidos redefine la política de visas: ¿qué impacto tendrá en la globalización?

En un movimiento que ha generado controversia y preocupación, la administración del presidente Donald Trump está considerando negar visas a aquellos que tengan sobrepeso, edad avanzada o padecimientos crónicos. Un memorándum interno del Departamento de Estado, enviado a sus embajadas y consulados, pide a los funcionarios de visas que evalúen si los solicitantes podrían convertirse en una “carga pública” debido a sus problemas de salud o edad.
La orden establece que se considerarán inelegibles para ingresar a los Estados Unidos aquellos que tengan una probabilidad alta de depender de asistencia social o servicios públicos, lo que puede incluir personas con sobrepeso, edad avanzada o padecimientos crónicos. Además, el memorándum también sugiere que se neguen visas a aquellos que no puedan demostrar que tienen suficientes recursos para cubrir sus necesidades básicas durante su estadía en el país.
La comunicación interna sostiene que esta política es necesaria debido a la creciente carga económica y social que los inmigrantes pueden generar. Sin embargo, críticos de la medida argumentan que se trata de una forma discriminatoria y deshumanizada de tratar a los solicitantes de visas.
“Esto es un ataque directo a la dignidad humana”, dice Claudia Colón, directora ejecutiva del Centro de Derechos Humanos de la Fundación American Civil Liberties Union (ACLU). “No hay justificación para negar la oportunidad de mejorar sus vidas a personas que simplemente tienen una condición médica o física. Es un ejemplo más de cómo la administración Trump está tratando de crear una barrera invisible para las personas que buscan escapar de la pobreza y la opresión”.
La medida también ha generado inquietud entre organizaciones de salud pública y especialistas en medicina, que argumentan que esta política puede tener graves consecuencias negativas para la salud pública. “Esto es un retroceso importante en el progreso que hemos logrado en cuanto a la inclusión y la accesibilidad”, dice Dr. Leana Wen, médica y directora ejecutiva de la Asociación Estadounidense de Salud Pública (APHA). “Negar visas a personas con necesidades especiales o discapacidades puede llevar a una mayor exclusión y desigualdad en la sociedad”.
La administración Trump ha argumentado que esta política es necesaria para proteger los recursos públicos y garantizar que los inmigrantes sean productivos y contribuyan positivamente a la economía. Sin embargo, muchos expertos sostienen que esta medida no solo es discriminatoria sino también ineficaz.
“La lógica detrás esta política es confusa”, dice Mark Greenberg, ex director del Servicio de Inmigración y Naturalización (USCIS). “No hay evidencia alguna de que las personas con sobrepeso o padecimientos crónicos sean más propensas a depender de asistencia social. Esto es un ejemplo más de cómo la administración Trump está tratando de crear una política basada en estereotipos y prejuicios en lugar de hechos”.
La medida ya ha generado preocupación entre grupos humanitarios y defensores de los derechos humanos, que argumentan que esta política puede tener graves consecuencias para las personas que buscan escapar de la pobreza, la violencia o la persecución. “Esto es un retroceso en el progreso hacia una sociedad más justa y inclusiva”, dice Mariko Silver, directora ejecutiva del Centro de Defensa de los Derechos Humanos (Human Rights Defense Center). “Es imperativo que nos comprometamos a proteger los derechos humanos de todas las personas, sin importar su condición física o médica”.






