En el corazón de Tel Aviv, Israel, se encuentra un lugar que ha convertido en un santuario del dolor y la esperanza para las familias de los secuestrados. La Plaza de los Secuestrados es donde los familiares y amigos de las víctimas del ataque terrorista del 7 de octubre de 2023 convergen para honrar su …
La Llama de la Venganza: Un mexicano revoca el dolor del atentado de Hamas al cumplirse dos años de la tragedia del 7 de octubre.

En el corazón de Tel Aviv, Israel, se encuentra un lugar que ha convertido en un santuario del dolor y la esperanza para las familias de los secuestrados. La Plaza de los Secuestrados es donde los familiares y amigos de las víctimas del ataque terrorista del 7 de octubre de 2023 convergen para honrar su memoria y luchar por su regreso.
Entre los que han encontrado consuelo en este lugar está Roberto Meyer, un mexicano que se mudó a Israel hace más de una década. Fue allí donde conoció a su novia, Yuli Ben Ami, y juntos vivieron la tragedia de aquel fatídico sábado. Sus suegros, Raz y Ohad Ben Ami, también han sido testigos del dolor y la determinación que ha caracterizado a Roberto en estos difíciles momentos.
La Plaza de los Secuestrados es un refugio para las personas que han perdido a sus seres queridos en el ataque terrorista. Es un lugar donde se pueden compartir historias, lágrimas y esperanzas. Allí, las familias se reúnen para recordar a sus hijos, esposos, hermanos, padres y amigos, y para pedir justicia y libertad para los 48 cautivos que siguen sin regresar.
La Plaza es un testimonio del poder del amor y la solidaridad. A pesar de las diferencias culturales y religiosas, las personas se han unido en su dolor y su lucha por encontrar a sus seres queridos. Es un lugar donde la vida y la muerte se entrelazan, donde el miedo y la esperanza coexisten.
Para Roberto, la Plaza de los Secuestrados es más que un lugar; es una extensión de su propio hogar. Allí puede compartir sus sentimientos con otras personas que han pasado por lo mismo. Puede recordar a Yuli, a su familia y amigos, y pedir justicia para todos ellos.
La Plaza también es un llamado a la acción. A pesar del dolor y el sufrimiento, las familias no se rinden. Están decididas a luchar por la libertad de sus seres queridos y por la paz en Israel. Son testigos del poder de la esperanza y de la fe en un futuro mejor.
La Plaza de los Secuestrados es un lugar que inspira, donde el amor y la determinación pueden superar incluso el dolor y la tragedia. Es un llamado a la acción para que las personas se unan en su lucha por justicia y libertad.






